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Página 1 de 7 Sueños rotos... dolor y complejo añadido.
Hola a tod@s, yo también soy una victima de un cirujano colegiado y de una corporación con registro sanitario... Mi historia es, al igual que la de Mari Cruz Rodriguez, una locura. No soy una persona acomplejada, pero si bien es cierto que no me encontraba bien con mi aspecto, cosa por la cual decido acudir a lo que en la publicidad televisiva dice: totalmente legales y con los últimos avances tecno-médicos. Me operan y todo es una locura, necrosis, dolores insoportables, un cirujano que me abandona para ir a pasar las Navidades con su familia a su país... Todo esto desemboca en un ingreso de urgencia en la clínica, por infección en un gran agujero en mi abdomen, fiebre, necrosis, olor putrefacto y las palabras de una doctora: "o ingresas ahora mismo o te mueres". A continuación paso a relatarles todo lo que ocurrió desde el principio hasta hace pocos días.
En el mes de octubre de 2006 decido poner fin a mi complejo y acudo a Corporación Dermoestética que, debido a su publicidad en televisión, me da la seguridad de "últimos avances tecnológicos, cirujanos experimentados y resultados inmejorables". En mi primera cita me atiende una señora de bata blanca, me hace desvestirme y me dice en que consiste la intervención, una abdominoplastia, me calcula el precio, me envía a una clínica para hacerme las pruebas preoperatorias y por supuesto, me anima muchísimo diciendo que "en unos 20 días estaré perfecta, con un vientre totalmente plano, que a partir de ese tiempo podré hacer vida normal y que mi cirujano se encargará de todo hasta que el alta sea definitiva". Pagué la totalidad de la intervención (7.265€). La verdad es que salí convencida. La "doctora" me dio mucha confianza, salí con la documentación para hacerme las pruebas preoperatorias. Estaba decidida. Tras pasar por la consulta del anestesista, en Corporación Dermoestética me informan de que todas las pruebas (analítica, rx, electrocardiograma) está perfectas y no hay ningún problema para ser intervenida y me dan fecha para mi primera cita con el cirujano. Acudo a dicha cita, con el doctor Hernán Amador Penson, es la primera vez que nos vemos. En esta cita me dice que la intervención es muy sencilla, que me quedará un vientre plano y unos laterales bien formados. Lo que me dice no es muy diferente de lo que me dijo la señora de bata blanca, que no se identificó como doctora pero por su actitud y explicaciones no hubo posibilidad de pensar que no lo fuera. En ese momento me enteré que se trataba de una comercial sin ninguna titulación médica. El viernes 17 de Noviembre de 2006 entro en quirófano. Ya en la habitación el Dr. Amador pasa para decirnos que todo ha salido perfectamente y que al día siguiente nos veríamos. Al día siguiente, sobre las tres de la tarde, llega, me dice que todo está bien, que he quedado perfecta, que podré ponerme un bikini minúsculo para ir a la playa, me dice que nos veremos el siguiente miércoles, firma el alta y se va. Estuve 24 horas en una posición bastante incómoda para cualquiera (operado o no, mi cuerpo formaba una "W"), la faja apretaba tanto que me impedía respirar. Al intentar levantarme no había manera, de enderezar la espalda, me tiraba mucho el vientre y el dolor era insoportable. El resultado de este intento terminó en una bajada de tensión que fue tratada por el equipo de la clínica (enfermería). Este señor ya se había marchado.
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