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Hola a tod@s, mi nombre es Iris y aunque soy italiana vivo en Fuerteventura. Soy una chica joven y después de un parto me quedo barriguilla y un gran complejo. Cada día al encender el televisor la publicidad sobre esos cuerpos maravillosos y últimas tecnologías me hacían soñar, soñar con hacer desaparecer mi gran complejo. Un día cegada por esa publicidad decido pedir cita. Al llegar me atiende la tan leída señorita de bata blanca y como no, yo también creí que tenía alguna titulación medica. Me dice que lo que necesito es una abdominoplastia, me informa del precio, financiación, de las pruebas preoperatorias que ella misma solicita, de la seguridad de la intervención y como no, de la profesionalidad de mi cirujano “el doctor Hernán Amador Penson”.
En el mes de Septiembre de 2006 me someto a una intervención de abdominoplastia por el doctor Hernán Amador Penson. Ya en mi habitación el Dr. Amador me dice que todo ha salido bien y a las veinticuatro horas me da el alta clínica. En mi primera consulta postoperatoria al quitarme la faja, vemos que en el centro de mi cicatriz hay un círculo rojo, como una quemadura llena de pus, el Dr. Amador dice que no es nada y que todo esta bien, me pone unos esparadrapos y me dice que me cure yo sola ya que eso es algo normal. A los ocho días vuelvo a consulta y el agujero sigue con pus, nuevamente el Dr. Amador dice que todo esta bien. En el mes de Octubre nuevamente en consulta le comento que el agujero ya ha hecho una costra dura y que el ombligo tiene una cicatriz muy ancha y demasiado hinchada, el Dr. Amador Penson dice que no hay problema que todo esta bien y que con motivo de sus vacaciones estará fuera del país, que nos veremos el próximo año y sobre todo que no me preocupe ya que algo así nunca le había sucedido con una paciente, pero sabe muy bien como curarlo. Hasta mi siguiente cita con el Dr. Amador, donde esta el agujero ya cubierto por una costra dura siento mucho dolor, además de que hay algo que se quiere salir de mi abdomen y que se hace insoportable al ponerme la ropa. Pienso en llamar al Dr., pero ya me había dejado claro que no estaría en el país, así que no me queda mas remedio que sufrir hasta mi próxima cita. Y tengo que esperar a Febrero de 2007. En esta fecha acudo a mi primera consulta después de sus vacaciones, aun sabiendo que estaba en España desde el cuatro de Enero. Le comento todo lo mencionado en el párrafo anterior y que el dolor ha ido en aumento, a lo que responde que eso es que un trozo de cuerda con la que me cosió, se quiere salir de mi abdomen. Del ombligo me comenta que no ha quedado muy bien y que me va a infiltrar un acido para aplastar la cicatriz y que además me dejo una oreja de perro, que tendrá que intervenir de nuevo para reparar, que aun es pronto, pero que no me preocupe que mi abdomen va quedar como una tableta de chocolate. Tengo que soportar esos dolores hasta el mes de Septiembre (un año después de la intervención), cuando me dice que volverá a intervenir pero que tengo que volver a pagar, me quejo ya que lo que ha sucedido ha sido culpa suya, pero el Dr. Amador dice que si no pago no me opera, pensando que no tengo mas remedio vuelvo a pagar y vuelvo al quirófano, donde al salir me informa que todo ha salido bien. En consulta a los ocho días me dice que todo sigue bien y que ya llamara para darme cita en el 2008. Mientras transcurre el tiempo ni la empresa, ni el doctor Amador Penson se preocupan tan siquiera de saber como sigue todo. En Enero llamo para pedir una cita ya que mi ombligo esta horrible y nuevamente algo quiere salirse de mi abdomen. Cual no es mi sorpresa cuando me dicen que el Dr. Amador ya no trabaja allí. Ante lo que le sucede a mi abdomen, mis dolores y la dejadez del doctor Amador sin saber que hacer y buscando en internet encuentro que no soy la única, que ya son demasiados errores del mismo doctor y que si le había sucedido con otras pacientes. He tenido que ir a otro cirujano ya que el dolor hace que me sea imposible el soportar estar vestida. Mis cicatrices son horribles, mi ombligo irrecuperable ya que lo que me inyecto hace imposible recuperarlo, torcido, desplazado y tendrán que volver operarme por que el cordón que ya me corto una vez, se vuelve a salir de mi abdomen. Hoy día junto a Mari Cruz, Carmen, María Isabel y otras victimas en el anonimato quiero hacer que el mundo se entere de lo que hace la publicidad irreal y un cirujano colegiado, y al igual que mis compañeras confío en que se haga justicia. Iris. |