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Página 1 de 3 La ilusion de unos... el despropósito de otros.
Hola a tod@s. Mi nombre es Mari Cruz Rodriguez Barrios y vivo en Taco, Tenerife. No es mi próposito sentir la condescendencia ni la lástima de los lectores que se acerquen por estás páginas. Mi único propósito es hacerles conocer mi historia para que, si alguien tiene la intención, sueño, necesidad o capricho, de someterse a una operación de cirugía estética, lo piense bien y sobre todas las cosas, sepa en que manos encomienda su cuerpo (y salud, tanto física como mental). Esta es la historia de como Corporación Dermoestética y el Dr. Hernán Amador Penson destruyeron mis ilusiones.
Allá por los primeros meses del año 2004 decido someterme a una intervención de cirugía estética ya que tengo un cúmulo de tejido adiposo en la zona del abdomen. Si bien no es algo que pueda considerarse "enfermedad", es cierto que no me hacía sentir bien conmigo misma y por lo tanto, quisiera reconocerlo o no, me afecta psicologicamente pero, insisto, no es algo que me "desquicie" ni mucho menos.
Mientras decidía que hacer, visite varias clínicas y cirujanos particulares para informarme, pero siempre estaba dando vueltas en mi cabeza una publicidad que nos bombardea a todas horas en televisión, diciendo lo maravillosas que podemos quedar, ofreciendonos los últimos adelantos tecnomédicos y por supuesto... los mejores cirujanos. Es por esa publicidad que en mayo de 2004 acudí a la entidad "Corporación Dermoestética". Mi idea al llegar allí era que me hicieran una liposucción. Al llegar me recibe una señorita con bata blanca y apariencia de doctora (mucho después supe que erá una comercial sin ningún tipo de titulación médica) y me dice que lo que yo necesito es una dermolipectomía abdominal o también llamada abdominoplastia. - ¿En que consiste? Pregunté y me respondió: es un estiramiento de la piel del abdomen, que dejaría una cicatriz de poca entidad situada encima del pubis y que quedaría cubierta por la ropa interior. Además me dice que el cirujano que hará la intervención se encargaría del tratamiento postoperatorio así como de las curas y cuidados. Podré hacer una vida normal entre 20 y 30 días como máximo dada la simplicidad de la intervención. Igualmente me dice que el precio de la intervención asciende a 6000 € para lo cúal, si fuese necesario, ellos disponen de financieras. Me voy a casa y lo comento con mi familia y a la vista de las garantías ofrecidas deposité en ellos mi plena confianza. Una vez hecho el pago de la totalidad, me realizan las pruebas preoperatorias dentro de las cuales se incluye una analítica. Me dicen que todo está bien y me dan fecha para la intervención. El día 19 de Julio de 2004, a las 10 de la mañana, fuí intervenida por el Dr. Hernán Amador Penson en la Clinica Capote de Santa Cruz de Tenerife. Al finalizar la operación el Dr. Amador informa a mi familia de que todo ha salido bien y que volverá al día siguiente. Al día siguiente recibo el alta por parte del Dr. Amador. No habían pasado siquiera 24 horas desde la intervención. Me da cita para el 27 de Julio en la sede de Corporación Dermoestética. En dicha fecha acudo a consulta y el Dr. Amador procede a quitarme los puntos de la herida. Me quejaba de que me dolía sobremanera y que la herida sangraba y supuraba líquido a lo que él responde: "es normal". Una semana después, el día 3 de Agosto, acudo nuevamente a la consulta con el Dr. Amador y nuevamente le digo que no soporto el dolor y que la herida sigue sangrando y expulsando líquido purulento además de desprender mal olor. Nuevamente, el Dr. Amador se limita a curar mi herida haciendo caso omiso de mis quejas.
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